Para mi padre, que hoy cumple un año.
Hace un año conocimos a los inquilinos de un castillo con patio y fuente.


Un conejo pardo, que quería ser piña.

Un conejo blanco, sin reloj y sin prisa.

Unas nutrias que algunos creían ratas (no, no, eran nutrias).

Un jardinero disfrazado de conejo.

Un gato con nostalgia de Sabana.

Y sobre todo, una garza, siempre solitaria, que nos acompañó durante dos meses.

Mi padre volvió a aprender a caminar y dijo lunes, mamá, Ricardo y Sara.
Y la garza conoció a otra garza, y se hizo eterna.

Every tree has its bird.


La piel de gallina…
Precioso.
¡Por muchos más años!
Ese castillo fue dándonos poco a poco esperanza y hoy le debemos mucho.
Ah, ¡y eran ratufas grandes!
Precioso,un cuento con final feliz y magia
¡Muchas gracias, Pilar y Mae!
Ricardo…
…ratufas… ¡¡¡qué poco respeto!!!
:) Besitos.
Qué te voy a decir lene…
Muchos besos!
:* Gracias, Isra, besos.