De mis sueños crecen flores.

Al despertarme solía imaginarme paseando con un cruasán en la mano por una Nueva York todavía somnolienta.

Ya un poco más despierta, veía cada día cómo avanzaba la lenta huída de mi bici, que disimulaba como un escarabajo boca arriba.

Y por la noche, una Roma en rosas me llevaba a la ciudad de esos sueños en los que nacen las flores.

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Con el dormitorio se cierra la serie de estos interiores que me han cobijado durante los últimos siete años.
Los próximos serán otros, y se irán poblando de nuevos recuerdos y sonidos, hasta que construyan “this place where I don’t feel alone / this place where I feel at home…”
Si toda la casa fue metamorfoseándose en apariencia y función a lo largo de los años, el salón quizá es el que más cambios ha visto.
En su origen fue un pequeño espacio en el que los óleos y los lienzos invadían las esquinas.
Más tarde pasó a curioso dormitorio temporal, primero con un colchón hinchable que había que reinflar varias veces a lo largo de la noche, luego con un colchón de verdad que me suavizó dos tonos mis ojeras.
En dos momentos de su historia fue ampliado, hasta que ya no quedaron paredes que tirar sin dañar la fachada o invadir la casa del vecino… Entonces se convirtió en lo que fue sus últimos años: una zona multiusos que cumplía la función de salón, comedor y estudio.
De todas esas transformaciones han ido quedando huellas: techos a diferentes alturas, marcas en el suelo que recuerdan los tabiques antiguos, pero sobre todo, los utensilios de pintar, que no quisieron ser desterrados de su antiguo imperio.






Si mi pasillo era en granates y mi cocina azul y roja, el baño, sin duda, está teñido de naranja.



De esta cocina han salido muchos tes con leche,
quizá por eso, con el tiempo se convirtió en bastante caleidoscópica.






Así que se podría decir que ésta es en parte la cocina del blog.
Al otro lado del laberinto cuelgan como trofeos las postales de los que lo han atravesado.

Y un poco más al fondo, vencedores, les recibe la música.



Un pasillo es un laberinto sin esquinas.

El mío además es pequeñito, y en 8 pasos se llega al otro lado.
No obstante, las personas precavidas podrían necesitar alguna otra recomendación:
Antes de emprender el camino, Ariadna les sugeriría tomar del perchero algún hilo de abrigo deshilachado (con la manga de un abrigo bastará).

Pulgarcito, sin embargo, les aconsejaría marcar el camino con piedras (tres o cuatro serán suficientes).

Pero si esto les parece poco, yo recomiendo consultar el mapa del laberinto y abastecerse de unos cuantos caramelos para el camino.

No hay que demorarse, es preferible llegar antes de que se haga de noche.


Y por si lo anterior no funcionase, unos pasos más allá, cuando el final ya casi se alcanza, se encuentra un teléfono para pedir auxilio al exterior.

Pero cuidado, ¡el minotauro lo vigila!


Vaciar una casa no es tarea fácil.
Durante el último mes he ido guardando en cajas todas las cosas que han poblado mi casa. Sin cajas suficientes para tantos trastos, mi mudanza ha sido completada con infinidad de paseos con mochilas a la espalda y bolsas en las manos. Un carrito de la compra también ha servido de transporte, pero en lugar de frutas o carne, llevaba platos y tazas, clic cloc, clic cloc.
Y, por supuesto, mis brazos, que acabaron algo polvorientos pero definitivamente más musculados.

Intenté poner orden en el empaquetado: libros aquí; ropa de invierno en esta caja; cables, enchufes, bombillas y cosas raras en esta otra…; pero los objetos son caprichosos y no todos entran donde deberían, o aparecen en el último momento haciendo que su destino sea insospechado. Así que ahora estoy rodeada de cajas, bolsas y carpetas que guardan mi vida de manera caótica, y así es como una cafetera ha acabado junto a mis libros de tipografía, y un costurero se pelea con el botiquín.

La mudanza ya está hecha.
La casa vaciada y en proceso de reforma.
Iré poniendo fotos de cómo era mi casita antes de este maremágnum, de cómo es en su etapa de metamorfosis, y espero en un futuro próximo poder poner otras en las que de nuevo se le pueda llamar casa.
Entre tanto no me extrañaría que un día de estos, cuando abra mis cajas, me encuentre una infusión de letras o un collar de aspirinas.

(Siguiendo el manual de Cortázar)
Instrucciones para bajar una escalera…

Siendo gato es todavía más difícil: no son dos sino cuatro pies,
y a medio camino hay que pararse a pensar.

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Intérieures II
(En suivant le manuel de Cortázar)
Instructions pour descendre un escalier…
En étant un chat c’est encore plus difficile: ce n’est pas deux mais quatre pattes,
et à mi-chemin il faut s’arrêter pour penser.
Que os traigan muchas cositas los Reyes :)


La gatita dormita entre las mantas mientras en la radio suena el sorteo de la lotería.
Por la tarde, merienda navideña, con bizcocho recién hecho :)

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Intérieures I
La petite chatte sommeille entre les couvertures pendant qu’à la radio on entend la loterie nationale.
Le soir, un goûter de Noël avec un gâteau encore chaud :)
Un paisaje de salón, everest de caracoles, el caballo que sale a respirar, dos espacios, allí y aquí, frontera permeable, ciudad acuática…
Todo eso en un trozo de madera.


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Lumière indiscrète
Hoy ando buscando el aire.

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Puits
Aujourd’hui je cherche l’air.

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Studio

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Gravité inversée II

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Gravité inversée I

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Clef de sol
Ayer fuera hubo tormenta.

(y algún rayo también cayó dentro)

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Orage
Hier, dehors, il y a eu un orage.
(et quelque coup de foudre est aussi tombé à l’intérieur)
Un día de locos…
a ver cómo acaba la cosa.

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Fête
Un jour de fous…
on verra comment cela se termine.
en zigzag.

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Pénombre…
en zigzag.
¿tuvo Mondrian una etapa azul?

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Composition
Mondrian a-t-il eu une période bleue?

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Le couloir
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