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Fragmentos de interior


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Me han traído unos bolis de colores… y de olores (que es como colores pero sin “c”).
Aunque teja fuera de la lista de “pequeños placeres” he de decir en este trocito de bufanda que otra de las cosas mínimas que me gustan es estrenar bolis, o lápices, o plumas, o lo que sea que sirva para escribir o dibujar.
Aquí van los bolis y sus dibujos olorosos:





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Cuidado, no pises mi vida.


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Chronomètre
Attention, ne marche pas sur ma vie.
A las dos serán las tres.

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Changement horaire
À deux heures du matin il sera trois heures.
Bienvenida la primavera.
Yo la estreno con este precioso cuaderno ilustrado por Laura Stoddart y salpicado de frases literarias que me servirán para regar poco a poco la maraña de mi reseco alemán.



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(Ilustraciones de Laura Stoddart)
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“Die Folianten vergilben, der Städte gelehrter Glanz erbleicht, aber das Buch der Natur erhält jedes Jahr eine neue Auflage”.
Hans Christian Andersen.
Más o menos dice así:
“Los libros amarillean, el culto resplandor de las ciudades palidece, pero el libro de la naturaleza alcanza cada año una nueva edición”.
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19 de marzo: ¡feliz día a todos los que seáis padres!
Consejo para padres aquí: clic
(Robe lento toblerone,
obtenerlo: ¡noble reto!)
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Toblerone
19 Mars: joyeux jour à tous ceux qui sont pères!
Ici un conseil pour les pères: clic
(Volez lentement toblerone,
l’obtenir : un noble défi!)
A veces cuesta escribir.
Hay veces en que las palabras se demoran en el desván, y aunque uno se asome a ver qué hacen, ellas se esconden entre viejas lámparas, detrás de cortinas polvorientas o disimuladas entre las sombras de olvidos archivados.
Esas veces en que no salen las palabras ni de entre los baúles siete vueltas de candado ni junto a cajones doble fondo con secretos, es mejor permanecer callado, esperar junto a la playa de la boca y a lo lejos veremos cómo se acerca en su isla de silencio la letra que faltaba.

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A veces no me salen las palabras. Pero entonces me doy cuenta de que las letras siempre vuelven de su isla.
roma amor
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En Roma hay un misterio que me asalta a cada paso.
A veces asoma en los lugares más inesperados, antes de cruzar un semáforo, a la entrada de una panadería, junto a un grupo de turistas desprevenidos que toman fotos sin darse cuenta de que el misterio acecha junto a sus pies.
Noto su presencia allí donde miro y nunca deja de sorprenderme su repetitiva insistencia. Sé que me quiere decir algo, pero los retazos que me llegan no completan el puzzle de su misterio.
Una vez, junto al Palazzo di Giustizia oí entrecortadamente lo siguiente: “sabrás perdonar quinientas rencillas”, pensé que se trataba de un veredicto de un jurado, puesto que al levantar la vista una ventana quedaba entreabierta. Otro día, agachada mientras me ataba un zapato, a mi espalda sonó de nuevo esa voz: “sube para que reanudes…” me giré rápidamente y allí no había nadie. Pasando ante una pescadería en el Trastevere la voz me volvió a tirar de la manga: “siete peces que relumbran” me dijo entonces, efectivamente aquellos pescados brillaban al sol de la mañana. Empecé a considerar si aquella voz me narraba lo que sucedía a mi paso, un narrador oculto que me rozaba con frases en la nuca.
Algo hay en Roma que reclama mi atención.
“Sueñas para que respire” es el soplido que me ha despertado esta mañana. La voz respira, me susurra, me tira de la manga, la voz me asalta y me dice “sabrás por qué recuerdas”, y yo pienso y me pregunto por qué recuerdo, y cuando parece que todo cobra sentido, doblo la esquina y oigo: “siembro patatas que rebotan” … y ahí ya lo dejo, me pongo mis cascos, subo el volumen y aunque noto el aliento en mi nuca me digo “sigue, pasea, ¡qué Roma!”
Y aunque ya no lo escucho atrás quedan “sesenta pasillos que recorrer”, “serpientes patilargas que reman”, “siempre pensabas quimeras romanas”, “seniles persianas que ruedan”, “sus primaveras quedarán resguardadas”, pero ni serpientes ni quimeras, ni pasillos ni persianas me dan las claves para resolver el misterio, y yo sigo y me paseo y me digo ¡qué Roma!
Definitivamente, Roma me quiere decir algo.

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Una canción de viernes volviendo a casa.
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Exclamation
Une chanson de vendredi en rentrant à la maison.
Gula

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Typographie I
Gloutonnerie
La huella de un beso.

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Mémoire
La trace d’un baiser.
Hoy he traspasado una nueva puerta.

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