Fragmentos de interior

Month: September 2006 (Page 1 of 2)

Cajas

En las cajas se puede encontrar de todo.

Hubo una época en que los domingos lo primero que hacía al entrar en cierto salón antiguo, de esos más pensados para las visitas que para acoger tardes de pereza, era recorrerlo abriendo una a una todas las cajitas que encontraba repartidas por las estanterías. Esta rutina tenía una razón de ser. En una de esas cajas, cada domingo en una diferente, encontraba una sorpresa reservada para mí. Esta tradición que no sé cuánto duraría, probablemente solo unos meses aunque para mí es como si hubiera sucedido desde siempre, me despertó un curioso interés por lo que encierran las cajas.

Con el tiempo he comprendido que lo que más me gustaba de todo eso era el proceso, la incertidumbre y la emoción de saber que en alguna de esas cajas había un secreto, que yo pronto descubriría. Ésta no, pero quizá en la próxima caja: tampoco, estará entonces en la roja, la semana pasada fue la de los pájaros, no puede estar otra vez ahí. Y ese recorrido circular me borraba el salón, que entonces no tenía techo, ni suelo, ni libros, solo cajas de diferentes tamaños, formas y colores, con tesoros escondidos susurrando: estoy aquí.

Todavía hoy cuando voy de visita a alguna casa me entran tentaciones de ir abriendo las cajas que me encuentro, para ver en cuál de ellas podría estar aguardándome un secreto. Pero no me atrevo, tan solo paseo mi mirada con la esperanza de oir un susurro que me diga: estoy aquí.

Inercia

“El perezoso se siente realmente como en una cárcel que cada vez se le hace más lóbrega, pero al mismo tiempo se dedica con morbosa complacencia a pintar de purpurina los barrotes de la celda de donde dice estar deseando escapar, a desechar por melladas, pequeñas o grandes, las limas con que cuenta para serrarlos y a cantar con retórica trasnochada el ocaso de otra tarde que se le va de entre las manos, tras lo cual se echa a dormir arrebujado en lo oscuro, como al cabo de una fatigosa faena, mientras se dice entre dientes “ya habrá tiempo”, y esa misma jaculatoria se le viene inmediatamente a los labios cuando mira amanecer con redoblado malestar el nuevo día que tiene que llevar a cuestas, odiando ya su luz apenas la vislumbra, sabiendo oscuramente de antemano que está traicionando al dios a quien invoca, que malversará el tiempo que le hace señas desde fuera invitándole a su nave, que no se embarcará en él; repite como respuesta obtusa a sus señales “no puedo salir, ya habrá tiempo”, mientras mata el tiempo de hoy igual que hizo con el de ayer, repintando las rejas que le separan de él, fortificando el recinto de su encierro.”

Carmen Martín Gaite, El cuento de nunca acabar.

Listas

Una de mis manías es hacer listas.

Me gusta ir escribiendo con letra cuidada las cosas que faltan por hacer, lo que queda por comprar, los días que restan para algo o sitios adonde ir.
Mi mesa y mis bolsillos se van llenando de pequeños papelitos en los que se multiplican tareas, productos, días y lugares.

Luego hay un día, cuando ya me invaden tantas listas, en que he de volver a poner orden. Entonces desecho las listas pasadas, las que nunca se cumplieron, las que caducaron sin ser siquiera miradas o incluso aquellas en que las tachaduras rojas indican labores finalmente realizadas, para dar paso a nuevas listas que me recordarán desde mis bolsillos y mi mesa (en pequeños papelitos y con cuidada letra) otras tareas, productos, días y lugares.
Y siempre habrá una nueva lista por hacer, un nuevo caos por ordenar.

Otoño

colores de otoño

(En esta época las hojas se descosen)

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L’automne
(Dans cette époque les feuilles se décousent)

El castillo del silencio

El camino al Castillo del silencio hay que recorrerlo con paso certero. Nada que lo pueda despertar de su eterna ensoñación debe crujir bajo tus pies. Tu respiración ha de ser medida, con aliento sordo y pausado ritmo.

No te preocupes, la puerta se abrirá a tu paso cuando llegues. Pero una vez dentro…

.

Bufanda

Hoy le he pedido a mi abuela que me enseñase a hacer punto. Mientras la lana iba formando un comienzo de bufanda, mi abuela ha ido desenmadejando de su memoria recuerdos de su infancia. Y así, mientras pasaba la mañana y entraba ya la tarde, se han quedado atrapados entre los hilos historias de trenes, cartas y disfraces de hombre.
Sé que este invierno no solo me abrigará la lana.

Yoes

A veces me veo desde fuera. No, no en plan autoanálisis barato, sino de verdad, me veo físicamente; cosa extraña. Bueno, en realidad esto solo me sucede en los trenes. Puedo verme allí fuera, en los campos que se ven fugazmente desde la ventanilla, y me veo correr. Sí, casi siempre corro, sin ningún peso, avanzo como si toda mi vida fuera correr, nada me frena, mis pies no se cansan, casi parecería que allí fuera no hubiese gravedad.
En realidad no soy yo, son muchas yoes que el tren va dejando atrás. Y yo decido dónde aparece otra yo y hacia dónde va, pero se queda atrás… y sale otra nueva.

El campo se ha ido llenando de yoes que corren sin gravedad, observadas desde las ventanillas de otros trenes.

Confitería

” En este camino de ida y vuelta pasábamos siempre por delante de la confitería. Aunque lo que se dice pasar, nunca pasábamos: nos deteníamos ante su pequeño escaparate comiéndonos con los ojos los grandes tarros de cristal llenos de bolas de caramelo, los adoquines de dulce pintados con rayas oscuras y claras, los bombones de fresa, y los escarchados de menta, y los confites ácidos, de pera, de limón, y todo lo demás. “

Roald Dahl, Boy, relatos de infancia.

Nadie ha descrito mejor que Roald Dahl la fascinación que provocan las golosinas. Hoy, el autor de La fábrica de chocolate, habría cumplido 90 años.
La mejor manera que he encontrado para homenajearle es esta: un fragmento de Boy, relatos de infancia y unas chuches (rojas, claro).

Chucherías

Chucherías

Ámbar

Jabón de argán

Otro regalo: un ámbar de espuma que no encierra ningún arcaico mosquito sino algo más sugerente y agradable: loofah, que hasta parece que se forma una pompa al pronunciarlo, una liana vegetal egipcia.

Jabón de argán

Jabón de argán

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