
Estaba mucho más allá, en ese más allá ilocalizable adonde precisamente ponen proa los ojos de todas las mujeres del mundo cuando miran por una ventana y la convierten en punto de embarque, en andén, en alfombra mágica desde donde se hacen invisibles para fugarse. Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos.
“De su ventana a la mía”, Carmen Martín Gaite.

Espero algún día fotos tuyas acompañadas de textos tuyos también.
Algo escondes… ;)
saludos!
Joder que si es bonita la foto (el edificio no, es cargante, lo que ahora hacen los políticos cuando quieren algo “emblemático; la ventana de la derecha, sobre el naranja, si estuviera en una casa independiente sería un sueño).
Y el texto de Martín Gaite algunos hombres con mujer a la que no aman deberían tatuárselo.
Brava Lene
Hola, Isra, estoy en ello, espero cocinar un mixto de esos en breve ;)
Hola, NáN, pues una ventana sobre naranja para que sueñes para ti!
:)
Gracias, Lene, por el regalo. Me la quedo para ponerla enfrente de mi balcón. (Espero que te asomes tú alguna vez).
(¡seguro!, nos veremos regando las plantas)
:)