NADIE PUEDE LLEVAR SIEMPRE UNA MÁSCARA.
No estoy nada de acuerdo.
Sábato encuentra tremendo el rostro de alguien que está solo o se cree no-observado, dice (o no lo dice así pero la idea es esa) que es el único momento en que no lleva máscara.
De una frase de un libro (cito de memoria) “los disfraces revelan más de lo que ocultan, revelan lo que en realidad somos, lo que quisiéramos ser, lo que tenemos miedo de ser” pasé en largas búsquedas y reflexiones a las máscaras, al carnaval, su historia y sus orígenes, y desde esos mismos orígenes el asunto se remite a lo mismo: disfraces para ser nosotros mismos. Un tema que me sigue apasionando, en parte porque como los rostros bajo las máscaras, se oculta/revela disfrazado de obviedades.
Hoy justo en otro blog (interpreta-sones) hablan también de máscaras: No hay detrás de las máscaras un rostro último, sino que lo que hay es abismo, es decir, no hay rostro.
Nietzsche.
About me
My name is Sara Olmos, I am a graphic designer and illustrator based in Rome and graduated in Arts by the Complutense University of Madrid (Spain).
If you want to contact me please write me at: web@saraolmos.com
NADIE PUEDE LLEVAR SIEMPRE UNA MÁSCARA.
No estoy nada de acuerdo.
Sábato encuentra tremendo el rostro de alguien que está solo o se cree no-observado, dice (o no lo dice así pero la idea es esa) que es el único momento en que no lleva máscara.
De una frase de un libro (cito de memoria) “los disfraces revelan más de lo que ocultan, revelan lo que en realidad somos, lo que quisiéramos ser, lo que tenemos miedo de ser” pasé en largas búsquedas y reflexiones a las máscaras, al carnaval, su historia y sus orígenes, y desde esos mismos orígenes el asunto se remite a lo mismo: disfraces para ser nosotros mismos. Un tema que me sigue apasionando, en parte porque como los rostros bajo las máscaras, se oculta/revela disfrazado de obviedades.
Hoy justo en otro blog (interpreta-sones) hablan también de máscaras:
No hay detrás de las máscaras un rostro último, sino que lo que hay es abismo, es decir, no hay rostro.
Nietzsche.