El profesor Lindenbrock se adentró por un volcán islandés para alcanzar el centro de la tierra. Unos meses más tarde salió de nuevo a la superficie por otro volcán, esta vez situado en Italia.
Aunque yo no he alcanzado el centro de la tierra, sí he llegado a Italia acompañada por la sombra de otro volcán islandés, el Eyjafjalla.
Si entre los compañeros de viaje de Lidenbrock había una oca, entre los míos, mi gata.
Ya estamos las dos en esta tierra de volcanes para descubrir nuevos centros.
Ayer fue nuestro primer día juntas en esta aventura que comienza.
Como cenizas de volcán, llovieron estos instantes:





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