Me ha despertado el sonido de la lluvia de verano. Gotas gordas y ruidosas. Creo que se desploman aún adormiladas por el calor de la noche.

En la calle apenas hay luz y la acacia frente a mi ventana parece más erguida. Pasa un señor con camiseta y paraguas. Ahora un coche.

Por la casa se pasea una brisa tibia y mi gata persigue una hoja que se ha colado por la ventana.

Ya no llueve.
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