Al otro lado del laberinto cuelgan como trofeos las postales de los que lo han atravesado.

Y un poco más al fondo, vencedores, les recibe la música.


Fragmentos de interior
Al otro lado del laberinto cuelgan como trofeos las postales de los que lo han atravesado.

Y un poco más al fondo, vencedores, les recibe la música.



Un pasillo es un laberinto sin esquinas.

El mío además es pequeñito, y en 8 pasos se llega al otro lado.
No obstante, las personas precavidas podrían necesitar alguna otra recomendación:
Antes de emprender el camino, Ariadna les sugeriría tomar del perchero algún hilo de abrigo deshilachado (con la manga de un abrigo bastará).

Pulgarcito, sin embargo, les aconsejaría marcar el camino con piedras (tres o cuatro serán suficientes).

Pero si esto les parece poco, yo recomiendo consultar el mapa del laberinto y abastecerse de unos cuantos caramelos para el camino.

No hay que demorarse, es preferible llegar antes de que se haga de noche.


Y por si lo anterior no funcionase, unos pasos más allá, cuando el final ya casi se alcanza, se encuentra un teléfono para pedir auxilio al exterior.

Pero cuidado, ¡el minotauro lo vigila!

Tres letras, de abajo arriba, de derecha a izquierda, que acaban en una o que es un aro.



Vaciar una casa no es tarea fácil.
Durante el último mes he ido guardando en cajas todas las cosas que han poblado mi casa. Sin cajas suficientes para tantos trastos, mi mudanza ha sido completada con infinidad de paseos con mochilas a la espalda y bolsas en las manos. Un carrito de la compra también ha servido de transporte, pero en lugar de frutas o carne, llevaba platos y tazas, clic cloc, clic cloc.
Y, por supuesto, mis brazos, que acabaron algo polvorientos pero definitivamente más musculados.

Intenté poner orden en el empaquetado: libros aquí; ropa de invierno en esta caja; cables, enchufes, bombillas y cosas raras en esta otra…; pero los objetos son caprichosos y no todos entran donde deberían, o aparecen en el último momento haciendo que su destino sea insospechado. Así que ahora estoy rodeada de cajas, bolsas y carpetas que guardan mi vida de manera caótica, y así es como una cafetera ha acabado junto a mis libros de tipografía, y un costurero se pelea con el botiquín.

La mudanza ya está hecha.
La casa vaciada y en proceso de reforma.
Iré poniendo fotos de cómo era mi casita antes de este maremágnum, de cómo es en su etapa de metamorfosis, y espero en un futuro próximo poder poner otras en las que de nuevo se le pueda llamar casa.
Entre tanto no me extrañaría que un día de estos, cuando abra mis cajas, me encuentre una infusión de letras o un collar de aspirinas.

(Siguiendo el manual de Cortázar)
Instrucciones para bajar una escalera…

Siendo gato es todavía más difícil: no son dos sino cuatro pies,
y a medio camino hay que pararse a pensar.

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Intérieures II
(En suivant le manuel de Cortázar)
Instructions pour descendre un escalier…
En étant un chat c’est encore plus difficile: ce n’est pas deux mais quatre pattes,
et à mi-chemin il faut s’arrêter pour penser.
Y con éste, ya son 500 posts en este blog.

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500
Et avec celui-ci, on fait 500 billets dans ce blog.
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