
¡Feliz noviembre!
Fragmentos de interior

¡Feliz noviembre!
“Estoy segura de que, si como o bebo algo, ocurrirá algo interesante” dijo Alicia cuando se encontraba en casa del Conejo Blanco.
Este verano, en Berlín, yo comí y bebí.
¡Mucho!




Y después de tanta comilona me hice este autorretrato en la casa del Conejo Blanco:

Al final del viaje ocurrió algo interesante: la comida, como yo, se convirtió en materia literaria.

Per i miei.
Hace cinco años escribí mi primera entrada en este blog. En realidad lo hice en té-con-leche, blog que precedió a éste y que tras muchas tazas se convirtió en caleidoscopio de reflejos.
Aquel día de septiembre yo estaba en Madrid, mirando por una webcam lo que sucedía a 2000 kilómetros de distancia en una plaza que mira al cielo. Cinco años después estoy en Roma, he pasado por esa plaza muchas veces, algunas con el portátil a la espalda, muchas con mirada de turista que llega por primera vez. He sido personaje de esa webcam sin percatarme, he visto nevar a cámara lenta dentro del gran ojo del Pantheon que nunca parpadea, incluso he tomado un vino de despedida para una despedida anticipada.
En estos cinco años han cambiado muchas cosas. Muchas han sido buenas, otras no. Mi ausencia desde la última vez que escribí tiene que ver con estas últimas, que silenciaron mi mirada, pero como el óculo del Pantheon aquí sigo, dispuesta a retomar la eterna tarea de escudriñar las nubes.








En Roma hay iglesias a patadas.
¡¡Ojo con pisarlas!!

Este año he participado en un Secret Santa (que es la versión americana de nuestro Amigo Invisible) y hace unos días me llegó una caja desde California con un montón de tesoros.


Si se os antoja alguna de estas cositas, podéis entrar en la tienda de mi amiga ya no invisible: BareSockcrafts.
Parece que lo de desear un día de Reyes laaaargo, se está cumpliendo :)
(¡muchísimas gracias, Marina!)
El 2011 tiene 11 meses y empieza en febrero.
Si pudiera elegir, mi año tendría varios octubres y varios noviembres. Septiembre sería un mes de unas horas y el día de Reyes duraría una noche de tres días y un día de 6 mañanas. Los días, según se fueran sucediendo, podrían estirarse o encogerse como acordeones y siempre existirían atajos de oca a oca y tiro porque me toca.
El 2010 me trajo una agenda poblada de bichitos que me entretuvieron los días y organizaron las cosas. Pero para el 2011 no he encontrado ningún tablero de juego con casillas para rellenar con mis fechas. ¿Qué hacer? ¡Fabricarlo! Cuaderno, tinta y sellos.
Así que me puse manos a la obra… ayer.
Y por eso este año es de 11 meses. Enero ha cedido su puesto a febrero y sus 28 días son los que encabezan mi agenda.





Mi año tiene cubierta de mapa.
Iré saltando de casilla en casilla como quien gira esquinas de una nueva ciudad, buscando la sorpresa. Y cuando me canse, de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente.

18 gatos, 6 pájaros y 6 osos se han ido a ver París.
Yo estoy planeando seguirlos en su viaje (con suerte en abril y si no más tarde) y quizá los encuentre acurrucados en el marais, revoloteando sobre tejados de regaliz, o adormilados sur les bancs publics.
Es la primera colonia que migra hacia la tierra de los cruasanes.

…e nel mezzo, noi.
:)
Aquel día fabricaban chocolate blanco.

Hoy no es 24 de Noviembre, hoy es 13, 18 y 20 de Octubre.
Guardo esos tres días en mi bolsillo desde entonces, recordándome junto a los botones caídos del abrigo que debían ser cosidos a este blog, aunque sea con unas pocas puntadas.
Para esos días he reunido en mi cajita de imágenes momentos dulces, chocolates, cafés, tartas y tés en los que me he sumergido sin flotador ni gafas de buceo.





Y para terminar, por supuesto, un té con leche hogareño. :)

Feliz cumple tres en uno.
Hay dos escenas que no llegué a ver porque no esperé suficiente tiempo para que sucedieran.
La primera es la de un ratoncito que con su juego de llaves en miniatura se adentra en su portal modernista.

La segunda es la del pájaro, llaves en pico, que arremolina los flecos de colores bajo su puerta.

Me gustaría vivir en ese barrio.
Cuando de niños hacíamos una fiesta, había dos cosas que no podían faltar: los caramelos y las guirnaldas.

Nápoles me regaló las guirnaldas olvidadas de otra fiesta que para mí lucían como nuevas.
Pero sintiéndose culpable por su descuido, y para remediar su falta, decoró otras calles con cadenetas multicolores.

Los caramelos me los trajeron de Bologna, o quizá debería decir que me llovieron, porque venían de la Antica Drogheria della Pioggia, que es lluvia en italiano. Un antiguo negocio que no puede portar un mejor nombre, despertando el anhelo por aquellas tiendas de comestibles que tan bien describía Roald Dahl y apelando a la ensoñación de una colorida y dulce lluvia.

¿La celebración?
Cada uno puede elegir la suya, yo estoy muy contenta de que hablen de mí en este blog: http://decor8blog.com/2010/09/23/mamau-illustrations/
:)

¿se me habrán dormido los pies?
“El castaño está en flor de arriba abajo. Además, está lleno de hojas y se ve mucho más bonito que el año pasado”.
Anne Frank

Amsterdam es un gran dominó de casas detenido en un instante inestable.



El castaño de Ana no resistió más tiempo la lluvia y el viento, y ayer cayó amputándonos a todos un trocito de nuestro verde.

Viajo en busca de un lugar feliz,
a la vuelta espero traer la maleta llena de inspiración.
Un beso.
A happy place - Katie Melua
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