Fragmentos de interior

Author: lene (Page 33 of 35)

Ñam

Un regalito: Chocolate de yogur con fresas del bosque. Aunque parezca un sabor excéntrico estaba (sí, estaba) buenísimo.

xocoa

Lo recibí ayer, es de una chocolatería catalana que tiene una tienda también en Madrid.

Me gustó el chocolate, pero también el diseño del envoltorio.

Este paquete de tabletas no era para mí, es un regalo para otra persona (¡qué suerte!).

xocoa

Erotismo

Este viaje he descubierto a Bernini. Más bien debería decir que lo he redescubierto, porque conocerlo lo conocía, pero en estos días he tropezado con sus obras, me lo he encontrado en cada esquina, entre pizzerias y tiendas de ropa -porque Roma, además de Berninis que alimentan la vista, tiene que subsistir con otro tipo de alimento-. Estos días he paseado por sus espacios en contradicción: de adentro afuera, en interiores hechos plazas y plazas como grandes salones, con curvas esquizofrénicas y rectas con doble personalidad, pero sobre todo he paseado la mirada por sus esculturas.

Con la intención de disfrutar un poco más de del mármol cálido de Bernini fui al Museo Borgese, un lujoso palacio en medio de un parque que lleva su nombre (Borgese, no Bernini), donde viven en su eterna postura varias de sus joyas (de Bernini, no de Borgese).

La primera sorpresa (y no de las buenas) es que en el museo Borgese no dejan hacer fotos. Entiendo que fotos con flash no dejen hacer, pero el prohibir introducir la cámara para buscar los propios encuadres, las interpretaciones personales al margen de las estereotipadas postales, hizo que comenzase la visita con el gesto torcido. Un gesto parecido al que asomaba por la boca del David de Bernini, que apretando los labios y con el ceño fruncido, parecía solidarizarse con mi silenciosa protesta.

Observando el David lo primero que me impresionó fue la virguería técnica, la precisión de las formas, el tratamiento de las texturas… Pero dos salas más allá me esperaba lo mejor: la piedra hecha carne, el erotismo al alcance de los dedos. La fuerza y la sensualidad del encuentro, dos cuerpos unidos en un gesto violento y tierno al mismo tiempo: Plutón hundiendo las yemas de sus dedos en el muslo de una Proserpina asustada y leve.

Y allí, parada ante esas sensaciones, deseando tener mi cámara para capturar ese momento, lo único que me quedaba era mi cuardernito y un mínimo lápiz con el que garabatear lo que veía. De pie, incómoda por alguna mirada extraña que se rezagaba en mi hoja, hice una miseria de dibujo que ni siquiera di por terminado avergonzada por la imposibilidad de representar todo aquello.

En internet, cómo no, he encontrado fotos de esa mano vigorosa, algunas son oficiales y otras muchas vienen de cámaras ladronas que se adentraron en aquella sala para retener ese momento apresado desde hace siglos en el mármol. Una de ellas es la que pongo para ilustrar este post.

Proserpina, que viene del latín proserpere, ‘emerger’, está ahora mismo en una sala recargada en un Parque romano, brotando eternamente entre los brazos de Plutón.
Yo, con mi mirada como única cámara, me he quedado allí también atrapada en las raíces que me enredaron en su mármol.

erotismo

Desconcentrada

No me acostumbro a escribir en este sitio aséptico e impersonal que es el cibercafé. Ahí fuera pasan coches y motos (aunque en ninguna veo a Audrey Hepburn y Gregory Peck) que cruzan por delante de una fuente de Bernini de formas gelatinosas y resbaladizas recreando un pequeño océano en el centro de la plaza.

Aquí dentro suena una música que me aisla del rítmico sonido del agua del Tritone y del bullicio propio de estas horas en que la gente (muchos turistas y algún romano) regresa a casa, aprovecha para hacer alguna compra, o charla por su “telefonino”.

Para escribir necesito mi lugar. Un sitio más íntimo y donde desviar la mirada para pensar. Aquí, si entretengo la mirada, no veo más que otras tantas pantallas como la mía, la mayoría esperando a ser observadas, colgadas de un panel de madera clara y como únicos compañeros un teclado sin “eñe” y un ratón que por lo achacoso que está quizá sea contemporáneo de la fuente de ahí fuera.

Pasado mañana volveré a mi rincón, pondré estos últimos posts en orden porque vuelven un poco arrugados de estar en la maleta y ya no veré cómo los turistas al regresar a sus hoteles dan el relevo a todos los gatos que por la noche, en la quietud de los foros, se convierten en los dioses de la ciudad.

Panteón

Ayer entré en el ojo de Roma. Un gran ojo que como Roma mira hacia adentro, hacia su historia, y yo, pequeñísima parte de ella, no era más que una mota de polvo en una inmensa pupila de piedra.

Ojo de Piedra

Vuelo

Me gusta imaginar quién va en los aviones que veo pasar. Si viajan por turismo o trabajo, si solo pasarán unos días o es para quedarse. Y lo que es más importante: si van o vienen.
Yo en unas horas voy. (A Roma). Hasta el 8. (De Noviembre).

:)

Vuelo

Escenografía

El patio al que durante 14 años me estuve asomando desde mi ventana, observando a mis vecinos e inventándoles historias de ventana indiscreta, apareció el domingo con dos nuevos inquilinos y sus curiosos enseres.

Patio interior

Reencuadre

Si hiciésemos zoom en el horizonte de la última foto veríamos esto:

logotipo gigante

Parece que los posts se van tejiendo los unos con los otros formando una gran bufanda.

Tres

Hace cinco semanas comencé una bufanda, aquélla que ya aparece en este sitio, y tras ella vinieron dos más. He de confesar que la cuarta está en camino (mis conocimientos no dan para una prenda que no sea de crecimiento lineal) y como la producción siga este ritmo creo que estas navidades no me va a ser difícil encontrar algo que regalar…
Lo más complicado de tejer una bufanda es decidir cuándo acabar, lo mismo pasa con este post. Ya.naranja y beis

azul

Objetos animados II

Tras este rostro de angustia

Angustia

se encuentra la muerte y su guadaña.

Angustia

___________________
Des objets animés II
Derrière ce visage d’angoisse
se trouve la mort avec sa faux.

« Older posts Newer posts »

© 2026 Caleidoscopio

Theme by Anders NorenUp ↑