Un pasillo es un laberinto sin esquinas.

El mío además es pequeñito, y en 8 pasos se llega al otro lado.

No obstante, las personas precavidas podrían necesitar alguna otra recomendación:

Antes de emprender el camino, Ariadna les sugeriría tomar del perchero algún hilo de abrigo deshilachado (con la manga de un abrigo bastará).

Pulgarcito, sin embargo, les aconsejaría marcar el camino con piedras (tres o cuatro serán suficientes).

Pero si esto les parece poco, yo recomiendo consultar el mapa del laberinto y abastecerse de unos cuantos caramelos para el camino.

No hay que demorarse, es preferible llegar antes de que se haga de noche.

Y por si lo anterior no funcionase, unos pasos más allá, cuando el final ya casi se alcanza, se encuentra un teléfono para pedir auxilio al exterior.

Pero cuidado, ¡el minotauro lo vigila!