Caleidoscopio

Fragmentos de interior

Postales desde Italia – I

Para Ernesto

He encontrado las postales que no te llegaron. Estaban revueltas y olvidadas en un puestecito de Porta Portese. El vendedor, negociante nato, no me las quiso devolver a pesar de haberle demostrado que aquellas palabras eran de mi propiedad. Tuve que pagar una lira por cada postal, no entiendo por qué en liras, quizá yo, junto a las postales, volví al pasado.
Te envío aquí las primeras que he rescatado.

Postcards from ItalyBeirut

5 Comments

  1. ¿La otra grattachecca es para mí? Qué bien, muchas gracias, Lene. Me imaginaré tomándola contigo junto al Tíber…
    Recuerdo un enorme trozo de sandía helada que me salvó la vida junto al Circo Massimo. Casi iba a morir de deshidratación, tantas horas y horas caminando bajo el sol (uno pierde la noción del tiempo admirando tanta belleza). Allí estaba el puesto de Francesca, toldo verde con rayitas blancas, las sandías rojísimas entre los bloques de hielo. La salvación.
    Grazie mille por las postales.
    Y preciosa canción.
    Baci, bella.

  2. Gran servicio postal, el que prestas.

  3. Ciao Ernesto!
    La primera vez que llegué a Roma, en tren, mochilón y cansancio a la espalda, hace ahora 13 años, recuerdo que lo primero que me llamó la atención fue el caos a la salida de Termini y los puestecitos callejeros con las sandías más grandes que jamás hubiese visto (unos años más tarde visité Grecia y constaté que sus sandías eran incluso más XXL todavía). Ahora esos puestos no están, creo. Al menos, desde que descubrí la maravillosa red de “nasones” de la ciudad, ya no me parecen tan imprescindibles. ;)
    Baci!!

    Jeje, NáN, ahora me he convertido en la competencia de La Posta, pero con mi sistema no hay que esperar colas eternas, como por arte de magia cada cierto tiempo “arriva una cartolina” :p

  4. Tenías razón… La grattachecca no tiene nada que envidiarle a la horchata. A pesar del calor, resulta irresistible beberse el Tevere sorbo a sorbo. ¿Quién te iba a decir, 13 años después que un día hablarías a Roma de tú a tú, te sentarías en sus orillas, compartiríais mirada? Baci y cartolinas extraviadas

  5. Mira, alicia, parece que la última cartolina recuperada era para ti!
    Baci con trocitos de coco.

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