Caleidoscopio

Fragmentos de interior

Interiores III

Vaciar una casa no es tarea fácil.
Durante el último mes he ido guardando en cajas todas las cosas que han poblado mi casa. Sin cajas suficientes para tantos trastos, mi mudanza ha sido completada con infinidad de paseos con mochilas a la espalda y bolsas en las manos. Un carrito de la compra también ha servido de transporte, pero en lugar de frutas o carne, llevaba platos y tazas, clic cloc, clic cloc.

Y, por supuesto, mis brazos, que acabaron algo polvorientos pero definitivamente más musculados.

Intenté poner orden en el empaquetado: libros aquí; ropa de invierno en esta caja; cables, enchufes, bombillas y cosas raras en esta otra…; pero los objetos son caprichosos y no todos entran donde deberían, o aparecen en el último momento haciendo que su destino sea insospechado. Así que ahora estoy rodeada de cajas, bolsas y carpetas que guardan mi vida de manera caótica, y así es como una cafetera ha acabado junto a mis libros de tipografía, y un costurero se pelea con el botiquín.

La mudanza ya está hecha.
La casa vaciada y en proceso de reforma.

Iré poniendo fotos de cómo era mi casita antes de este maremágnum, de cómo es en su etapa de metamorfosis, y espero en un futuro próximo poder poner otras en las que de nuevo se le pueda llamar casa.

Entre tanto no me extrañaría que un día de estos, cuando abra mis cajas, me encuentre una infusión de letras o un collar de aspirinas.

7 Comments

  1. y mientras, vivirás entre las zanjas de tu casa, captando momentos con ese ojo tuyo? ;)
    suerte en la reforma

  2. uffff, no, afortunadamente estoy refugiada lejos de escombros y tuberías al aire. Pero mi cámara cotilla va periódicamente para asegurarse de que todo sigue su curso. ;)

  3. Mucho ánimo, ya verás que rebonita te queda y… ¡lo bien que lo celebraremos!
    Me encanta lo del collar de aspirinas, estoy segura de que triunfará cuando abras la caja (esa donde tienes todas las ideas maravillosas que te hacen ser tan especial).
    Besos

  4. Muchas gracias, torita! :)
    ¿te acuerdas de las pulseras que estaban hechas con caramelitos? :) voy a ver si metiendo los chicles en la caja con los cordones de zapatos… :p
    besos

  5. ¿Seguro que no te has dejado nada? Es difícil barrer recuerdos, limpiar manchas de sol, empaquetar silencios… Cuando reconstruyas el puzzle de tus cositas en la nueva casa quizá dibujes una vida diferente, otra sara, otro gato, parecidos pero diferentes como los del otro lado del espejo. Soplan aires de cambio..!Feliz aventura

  6. En la última mudanza que hice, hace ya casi 20 años, tardé 10 días en encontrar la caja con las “mudas”. Todos los días iba a la calle Pez a comprarme calzoncillos y calcetines. Los más baratos, que no eran tipo boxer, sino calzoncillos con estampados bien horteras. Les daba un uso, vamos, y a por otro.

    Fue un suplicio del que tardé tiempo en recuperarme.

    (pero yo soy muy flojo para estas cosas, no te asustes más de lo necesario).

  7. Gracias, alicia, seguro que me he dejado muchas cosas, pero esas “otras” que no caben en cajas las llevo conmigo.

    Hola, NáN, así que te mudas y te quedas sin mudas… cosa extraña :p Y ya veo que empezaste bien en el nuevo barrio: forjándote una buena fama…

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*

© 2017 Caleidoscopio

Theme by Anders NorenUp ↑