Caleidoscopio

Fragmentos de interior

105

El 105 fue siempre un indeciso.

Su primera bici lució el ruedín izquierdo hasta que cumplió los 15 años, tanto miedo le daba dar ese paso (…o “pedalada”, como él mismo se plantearía tantas veces).

El día de su boda, el 105 tardó 15 minutos en responder a la pregunta para la que tanto había ensayado: sí quiero, sí quiero. Aquel día, ante la mirada atónita de los presentes, sonó un sí, supongo.

En el bar en el que comía a diario le tenían preparada la sopa, una merluza y una copita de vino tinto deje usted aquí la botella porque un día decidió que eso iba a comer y para qué volver a pensarlo, se dijo; tenga 15 euros y quédese con el cambio, no, mejor démelo, no, da igual…

El día en que el 105 dejó este mundo hubo mucho revuelo. Hasta 15 veces pronunció sus últimas palabras, y sólo “no espera, esas no” fueron realmente las últimas que salieron de su boca.

El 105 nunca supo que un escultor tan indeciso como él le iba a dedicar esta escultura… ¿o quizá no fue así?

105
.

2 Comments

  1. ¡qué bueno! y lo que me he reído. Te ha sentado muy bien la transmutación en pixels

    ncptanq:
    no cojas panes tan alegremente, no quedan.

  2. Pues al 105 no le hizo gracia, o sí, quién sabe.

    :)

    jcteucka:
    jugos cítricos tomaste en una cuchara kafkiana ayer.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*

© 2018 Caleidoscopio

Theme by Anders NorenUp ↑