El día del trabajo no trabajé.

Al salir a la calle nos encontramos con una manifestación de globos que estiraba aún más hacia el cielo a esta ciudad ya pura cuesta.

Después vinieron paseos por lugares callados.

Bocadillos bajo un techo de glicinias.

Escaleras arriba…

y escaleras abajo.

Descubrimos un pequeño oasis de casas art-nouveau.

Pillamos in fraganti a unas palomas haciendo palomitas :)

Y volvimos a casa caminando por un acueduto por donde hace ocho siglos corría el agua.
Un primo maggio perfecto.

Hacía días que no entraba en Caleidoscopio y hoy me ha encantado tu “Primo maggio” tan primaveral, y me he sentido ascendida en el baile de los globos más alegres que nunca se hayan visto.
¡Gracias, María!