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Une journée à la maison
Fragmentos de interior

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Une journée à la maison
Los gatitos navideños y yo os decimos mau,
o felices fiestas, como queráis.

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mau
Les petits chats de Noël et moi nous vous disons mau,
ou Joyeuses Fêtes, comme vous voulez.
Ya se ha resuelto el enigma, el sorteo acaba de terminar con mi gatita haciendo de notaria.
Primero, el premio:

Este bichito fotógrafo:



Los participantes:

El bombo:

Y el sorteo:








Y ya tenemos ganador, bueno, ganadora.
¡Enhorabuena, Natalia! :)

… o “De cómo las estuatuas entran en calor”


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Les sept différences…
… ou “De comment les statues se réchauffent”

SORTEO
Quien quiera acoger a este bichito que está a punto de nacer, que escriba un comentario en este post.
Tenéis hasta el 21 de diciembre 2009, a las 23.59 h.
El 22 haré el sorteo y pondré el ganador.
¡SUERTE!
:)

Si ayer recibí un paquete, también envié otro.

Un pequeño rinoceronte de encargo (“something to hang as a Christmas tree ornament“)… ¡¿to hang?!
Con un poco de aprensión le puse esa arandela en el lomo, haciéndome a la idea de que no era más que un piercing indoloro y convenciendo al rinoceronte de que iba a estar muy guapo con su cinta a la espalda, balanceándose entre olor a canela y abeto.

De todo lo que le dije antes de cerrar su maletita, lo que más le reconfortó fue saber que desde las ramas tendría un puesto privilegiado para observar las caras de aquellos que abrirían sus regalos.

Y creo que se quedó contento.

Siempre son difíciles las despedidas…
… por suerte a él aún le queda su bienvenida.

a mamá

Hoy ha llegado un paquetito desde muy lejos con dos preciosidades dentro. Una que se me antojó como auto-regalo tardío de cumple, y otra que iba a reservar para los reyes de mi madre, pero que finalmente ha cumplido hoy su función de sacar una sonrisa.

Tan impaciente como mi gata, no he tardado en desembalarlo…

… y ver el interior:

… dos preciosas agendas, que servirán para apuntar todo lo bueno del 2010.

A la izquierda la mía, llena de bichitos, a la derecha la gatuna para mi madre. =^.^=

¡¡y con pegatinas!!
Hoy hemos vuelto a la infancia :)
muá.
(las agendas son de aquí: Jetoy)

¿ad infinitum?

¿o in finitum?
Pensaba que corriendo aún más rápido, conseguiría su libertad.

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Fuite
Il pensait qu’en courant encore plus vite, obtiendrait sa liberté.
Dos días, cuatro cielos.
Noviembre.




En dos días he atravesado las brumas de Friedrich, respirado el otoño de Monet, he sido testigo de la tempestad de Giorgione, y acariciado la suavidad amenazadora de Zóbel.
Precioso museo la carretera.
De mis sueños crecen flores.

Al despertarme solía imaginarme paseando con un cruasán en la mano por una Nueva York todavía somnolienta.

Ya un poco más despierta, veía cada día cómo avanzaba la lenta huída de mi bici, que disimulaba como un escarabajo boca arriba.

Y por la noche, una Roma en rosas me llevaba a la ciudad de esos sueños en los que nacen las flores.

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Con el dormitorio se cierra la serie de estos interiores que me han cobijado durante los últimos siete años.
Los próximos serán otros, y se irán poblando de nuevos recuerdos y sonidos, hasta que construyan “this place where I don’t feel alone / this place where I feel at home…”
Si toda la casa fue metamorfoseándose en apariencia y función a lo largo de los años, el salón quizá es el que más cambios ha visto.
En su origen fue un pequeño espacio en el que los óleos y los lienzos invadían las esquinas.
Más tarde pasó a curioso dormitorio temporal, primero con un colchón hinchable que había que reinflar varias veces a lo largo de la noche, luego con un colchón de verdad que me suavizó dos tonos mis ojeras.
En dos momentos de su historia fue ampliado, hasta que ya no quedaron paredes que tirar sin dañar la fachada o invadir la casa del vecino… Entonces se convirtió en lo que fue sus últimos años: una zona multiusos que cumplía la función de salón, comedor y estudio.
De todas esas transformaciones han ido quedando huellas: techos a diferentes alturas, marcas en el suelo que recuerdan los tabiques antiguos, pero sobre todo, los utensilios de pintar, que no quisieron ser desterrados de su antiguo imperio.






Si mi pasillo era en granates y mi cocina azul y roja, el baño, sin duda, está teñido de naranja.




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en faisant un tour
De esta cocina han salido muchos tes con leche,
quizá por eso, con el tiempo se convirtió en bastante caleidoscópica.






Así que se podría decir que ésta es en parte la cocina del blog.
Al otro lado del laberinto cuelgan como trofeos las postales de los que lo han atravesado.

Y un poco más al fondo, vencedores, les recibe la música.



Un pasillo es un laberinto sin esquinas.

El mío además es pequeñito, y en 8 pasos se llega al otro lado.
No obstante, las personas precavidas podrían necesitar alguna otra recomendación:
Antes de emprender el camino, Ariadna les sugeriría tomar del perchero algún hilo de abrigo deshilachado (con la manga de un abrigo bastará).

Pulgarcito, sin embargo, les aconsejaría marcar el camino con piedras (tres o cuatro serán suficientes).

Pero si esto les parece poco, yo recomiendo consultar el mapa del laberinto y abastecerse de unos cuantos caramelos para el camino.

No hay que demorarse, es preferible llegar antes de que se haga de noche.


Y por si lo anterior no funcionase, unos pasos más allá, cuando el final ya casi se alcanza, se encuentra un teléfono para pedir auxilio al exterior.

Pero cuidado, ¡el minotauro lo vigila!

Tres letras, de abajo arriba, de derecha a izquierda, que acaban en una o que es un aro.


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